Cuándo necesita tu empresa una auditoría de accesibilidad web

Una web puede cargar rápido, verse bien en el móvil y parecer que funciona bien, pero eso no significa que todo el mundo la pueda usar. En Avintra buscamos que cualquier persona pueda navegar, comprender y utilizar un servicio digital sin barreras de accesibilidad que impidan la correcta navegación y el acceso a los servicios que necesitan.

Estas barreras pueden afectar a personas con discapacidad visual, auditiva, física, motora o cognitiva, pero también a cualquier usuario que, en un momento determinado, necesite adaptar la forma de navegar. Pueden aparecer, por ejemplo, al utilizar la ampliación del contenido, la navegación únicamente con el teclado, un lector de pantalla, controles de voz u otras tecnologías de apoyo que día a día utilizan miles de personas en internet.

Una web accesible no consiste solo en cumplir unos requisitos técnicos: consiste en diseñar una experiencia digital que tenga en cuenta a todas las personas.

En Avintra contamos con una experta en accesibilidad con más de 8 años de experiencia en tecnología, que se encargará de que a tu web no le falte ni le sobre un alt text.

Qué es una auditoría de accesibilidad web

Es una revisión de tu página para detectar qué elementos de la interfaz generan barreras y a quién afectan: por ejemplo, a personas con discapacidad visual que usan un lector de pantalla o necesitan ampliar el texto, a personas con discapacidad auditiva que dependen de subtítulos o transcripciones, a personas con discapacidad física o motora que no pueden usar el ratón y navegan solo con el teclado, o a personas con discapacidad cognitiva a las que un lenguaje confuso o una estructura desordenada les dificulta entender y usar la página. El problema no son las personas: es que la interfaz no se ha diseñado ni desarrollado pensando en esa diversidad. Una auditoría combina herramientas automáticas, revisión manual y pruebas de interacción: las herramientas automáticas ayudan a detectar muchos problemas rápidamente, pero por sí solas no permiten detectar todas las barreras ni evaluar completamente la experiencia, por ejemplo si el orden del foco tiene sentido o si un mensaje de error se comunica correctamente.

Señales de que tu web debería revisarse

No hace falta esperar a tener la certeza de que algo falla. Estas son situaciones habituales en las que revisar la accesibilidad suele merecer la pena — no significan automáticamente que tu web incumpla nada, son motivos razonables para comprobarlo:

  • Nunca se ha evaluado la accesibilidad de la web, ni siquiera por encima.
  • Se ha hecho un rediseño reciente y no se ha vuelto a revisar desde entonces.
  • Se han añadido funcionalidades nuevas: formularios, filtros, un chat, un buscador.
  • Hay formularios largos o con varios pasos, especialmente si incluyen validaciones.
  • Se usan componentes personalizados (menús desplegables, pestañas, carruseles) en vez de los controles nativos del navegador.
  • Nadie ha probado la web navegando solo con el teclado, sin tocar el ratón.
  • Existen dudas sobre el contraste de colores, la estructura de encabezados o si el contenido tiene sentido leído en voz alta por un lector de pantalla.
  • La accesibilidad se está planteando solo al final del proyecto, como una revisión de última hora.

¿Está mi empresa obligada a realizar una auditoría de accesibilidad?

No todas las empresas tienen las mismas obligaciones, y conviene no simplificar esto de más. En España existen requisitos de accesibilidad para el sector público desde hace años, y a ellos se suman requisitos para determinados productos y servicios privados: la Ley 11/2023, de 8 de mayo, incorpora al ordenamiento español la Directiva (UE) 2019/882, sobre requisitos de accesibilidad de productos y servicios, y afecta, entre otros, a determinados servicios de comercio electrónico. La norma también recoge excepciones y particularidades — como las relativas a determinadas microempresas prestadoras de servicios —, así que no puede darse por hecho que una misma obligación aplique igual a cualquier negocio.

Conviene tener claro además que estar obligado a cumplir requisitos de accesibilidad no es exactamente lo mismo que estar obligado a contratar una auditoría: la normativa fija un resultado que debe cumplirse, no un procedimiento único para conseguirlo. Si tienes dudas sobre si tu empresa está afectada, lo más fiable es analizar tu caso concreto — actividad, tipo de servicio y volumen de negocio — en lugar de aplicar una regla general.

Qué puede detectar una auditoría

Los puntos concretos varían según cada web, pero una auditoría suele revisar aspectos como:

  • Estructura semántica y encabezados.
  • Navegación mediante teclado.
  • Orden y visibilidad del foco.
  • Formularios, etiquetas e instrucciones.
  • Identificación y comunicación de errores.
  • Alternativas textuales.
  • Contraste.
  • Componentes interactivos.
  • Contenido dinámico y cambios de estado.

El alcance concreto depende de la estructura y las funcionalidades de cada web: no es una lista cerrada.

Auditoría al final vs. accesibilidad desde el principio

Una auditoría sobre una web ya terminada es útil y, muchas veces, necesaria. Pero tiene un límite: solo puede corregir lo que ya existe. Si la accesibilidad se plantea desde el diseño y se mantiene durante el desarrollo, buena parte de esas barreras ni siquiera llega a producción — no porque se prevean todas, sino porque las decisiones (qué componente usar, cómo estructurar un formulario, qué contraste aplicar) ya se toman teniendo esto en cuenta. Integrar la accesibilidad desde el principio no elimina la necesidad de revisar y validar más adelante, pero sí puede evitar buena parte de esas correcciones y permite detectar los problemas antes, cuando cambiarlos cuesta menos. Si quieres ver cómo lo planteamos desde la base, tenemos una página sobre diseño y desarrollo web, y otra específica sobre accesibilidad web como servicio, con auditorías, diseño y desarrollo accesible.

¿Una auditoría garantiza que una web sea accesible?

No, y conviene desconfiar de quien lo prometa. Una auditoría es una fotografía del estado de la web en un momento concreto. Después hace falta corregir lo que se ha detectado, validar que la corrección funciona de verdad (no solo que "ya no sale en la herramienta"), y revisar de nuevo cada vez que la web cambia de forma relevante: un rediseño, una funcionalidad nueva, un cambio de proveedor de contenido. La accesibilidad no debe entenderse como una revisión que se supera una vez y se olvida: necesita mantenerse a medida que la web evoluciona.

¿Cuándo buscar ayuda especializada?

Si no sabes por dónde empezar, si ya has intentado corregir algo y no tienes claro si es suficiente, o si quieres incorporar la accesibilidad desde el diseño de un proyecto nuevo en vez de revisarla al final, suele merecer la pena contar con alguien que se dedique a esto. No porque no puedas aprenderlo tú mismo: un acompañamiento especializado ayuda a priorizar qué corregir primero, a entender cómo solucionarlo, y a evitar soluciones que, sin darte cuenta, introduzcan barreras nuevas.

¿Quieres saber si tu web tiene barreras de accesibilidad?

Podemos revisarla contigo y ayudarte a definir las mejoras necesarias, ya sea con una auditoría puntual o integrando la accesibilidad desde el diseño y el desarrollo.

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Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura una auditoría de accesibilidad web?

Depende del tamaño y la complejidad de la web: no es lo mismo auditar una landing de una página que una plataforma con muchas funcionalidades. El plazo concreto se define después de conocer el alcance.

¿Una herramienta automática es suficiente para auditar una web?

No. Las herramientas automáticas son útiles para detectar problemas concretos, como etiquetas que faltan o un contraste insuficiente, pero una evaluación completa también requiere revisión manual y pruebas de interacción: comprobar si el orden del foco tiene sentido, si los controles se entienden correctamente o si una interacción puede completarse solo con el teclado.

¿Necesito una auditoría si mi web es pequeña?

El tamaño no es lo único que importa: una landing con un formulario mal etiquetado o poco contraste puede tener las mismas barreras que una web mucho más grande. Lo relevante es cómo está construida, no cuántas páginas tiene.

¿Puedo integrar la accesibilidad si ya tengo la web desarrollada?

Sí. Una web ya existente se puede evaluar y mejorar sin problema. Integrar la accesibilidad desde el diseño y el desarrollo, en cambio, puede evitar que determinadas barreras lleguen a producción y reducir los cambios que haya que hacer más adelante.

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